jueves, 18 de marzo de 2010

Cuídate, no te pesará. Atención a la publicidad.


Hay muchos alimentos que se promocionan como saludables y por eso, acabamos eligiéndolos para beneficiar al organismo. Sin embargo, no es que la publicidad mienta ya que el control al que se somete la publicidad no permite engaños, pero si en muchos casos, sin mentir no es del todo honesta. Siempre intentan convencernos de lo positivo del producto y se oculta lo negativo.

En muchas ocasiones nos han promocionado la mayonesa como el sustituto ideal del aceite, porque posee menos calorías por cucharada. Sin embargo, se esconde detrás el hecho de que la calidad de las grasas no son iguales y además, el aceite sólo nos ofrece ácidos grasos mientras que la mayonesa posee una elevada cantidad de sodio que no se dice cuando se intenta vender el aderezo. Otro ejemplo es la leche condensada light, ligera porque se ha elaborado con leche desnatada, pero igualmente con una elevada concentración de azúcar. Con esto llego a la conclusión que los productos light son la respuesta del marketing a la conciencia de los consumidores.

Por otro lado, muchas personas se aferran a las galletas y productos ricos en fibra, pues claro está que la fibra es muy saludable, pero detrás de esto se esconden grandes cantidades de grasa y azúcares que se utilizan para dar un agradable sabor a un alimento extraordinario por su contenido en fibra.

Asimismo, los refrescos light, se promocionan como la alternativa ideal a su versión tradicional porque no poseen azúcar, entonces, la publicidad permite al consumidor beber todo lo que desee a diario. Por supuesto, se les olvida decir que no sólo el azúcar es lo nocivo de los refrescos, sino también, las sustancias químicas que poseen tanto en su versión tradicional como light que pueden afectar grandemente a nuestro organismo, provocando descalcificación ósea, pérdida del esmalte dental, gastritis y demás.

El caso más tradicional de estos engaños al consumidor se ve con las grasas vegetales hidrogenadas que a muchos conquistan bajo la creencia de que lo que si es de origen vegetal no daña, sin embargo, al estar hidrogenadas se trata de grasas trans ocultas en el alimento que puede provocar graves problemas si abusamos de ellas.

La conclusión: no te engañes a ti misma y lee detenidamente la composición de los alimentos envasados que consumes.

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