
Estoy segura de que en más de una ocasión habéis intentado esconder un cable eléctrico o el de la antena del televisor. Yo lo he hecho, y me resisto a creer que haya alguién en el planeta que no haya sentido la necesidad imperiosa de pasarlo por detrás los muebles, bajo la alfombra, encastrarlo en una mini guia o cualquier otro intento de camuflaje sin obtener el éxito esperado.
Pues tengo la solución. Una solución ingeniosa y decorativa que consigue hacer de los defectos virtudes, y es que yo soy de las que piensa... si no puedes con el enemigo, únete a él.

Mirad lo que he encontrado
en la red. Creo que voy corriendo a la ferretería a por cable para hacer lo mismo con la lámpara de mi habitación. Me encanta!
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